miércoles, 19 de octubre de 2011

Principio de incertidumbre (21 días sin...)

La indecisión, el callejón sin salida para la organización. Dudar en sí no puede ser algo negativo, más bien es  una de las formas en la que manifestamos nuestra capacidad de reflexión. El problema  es cuando esa duda torna en patológico. Sí, aplico un termino muy sanitario por el que todo es normal hasta que deja de serlo y rebosa una barrera 
¿Dónde está esa barrera?

En cualquier caso la toma de decisiones es necesaria, y en mi caso, más que la toma decisiones, la ejecución de éstas.  Y no se trata de decisiones trascendentales sino de minucias que constituyen el día a día, pero si a cada veredicto que dictamos le otorgamos la propiedad de ser dúctil y maleable  afrontamos de antemano el riesgo de caer en la labilidad.  Flexibles... sí,  pero  volvemos a toparnos con los límites (¿Tan necesario son los límites?)

El orden, la organización, he ahí uno de los puntos cardinales a los que necesita orientarse mi camino.  Ese senda, no perdida porque nunca apareció, pero sí desconocida, debe sustentarse  en las pequeñas acciones que son reforzadas por la fuerza de voluntad. ¡Ay! la fuerza de voluntad, cuan efímera, abstracta y subjetiva es, pero necesaria en ti, en mí y en nosotros. 

En el abultado mundo de los defectos con los que todos nos flagelamos, por igual sabemos que siempre hay algo que hacer con ellos  más proactivo que  herirnos ¿Lo intentamos?

Esto no debería tratarse de un 21 días sin (o con), pero sé que es de la única forma que tendré  para visualizar un  punto de salida oficial al que girar la cabeza cuando recorra centímetros, metros... La imprecisión de no compartilo  al ciento por cien públicamente será un arma de doble filo, por una parte me genera el compromiso para con los demás necesario además del rigor de algo que se sostiene en forma física  junto con una privacidad requerida, pero  se adorna de un colchón peligroso de ambigüedad. Todo depende de mí.


martes, 27 de septiembre de 2011

9 Years later...

                 
                   ...Read my mind





The good old days, the honest man;
The restless heart, the Promised Land
A subtle kiss that no one sees;
A broken wrist and a big trapeze

Oh well I don't mind, if you don't mind
'Cause I don't shine if you don't shine
Before you go, can you read my mind?


domingo, 18 de septiembre de 2011

Eurobasket 2007 vs Eurobasket 2011

Hoy es un buen día y puede acabar siendo un gran día. A las 20:00 España jugará la final del Eurobasket  desde Kaunas (Lituania) contra los franceses, sí, los mismos que pachanguearon en el partido de grupos para evitar a España y Lituania en los cruces hasta la final. Una final interesante e inédita, un equipo físico con muchas cosas por demostrar contra un equipo inteligente con todo demostrado y con una espina clavada; la de haber perdido la final del eurobasket en Madrid en el 2007. De aquél frustrado eurobasket conservo tres recuerdo fundamentales:

  • Andrés Montes
  • La canasta fallada de Pau
  • La imagen de la grada y ambiente.
Sobre las dos primeras cualquier explicación sobra, todos saben a qué se debe.  El tercer recuerdo, es un recuerdo que me entristece y deja un sabor agridulce a la par que me genera rabia por lo imbéciles que somos. La afición en España al baloncesto es relativamente "minoritaría", pero al que le gusta lo hace de verdad y el seguimiento de la selección, incluso antes de las medallas y los triunfos, ha sido siempre notable. Estos torneos tienen que ser premios, golosinas, para que los disfruten los aficionados. Tiene que ser para ellos porque son los mismos que trasnochan para verlos jugar cuando la diferencia horaria entre países así lo requiere, los mismos que guardan sus vacaciones para hacerse miles de kilómetros para acompañarlos, etc.

Aún recuerdo el primer día que salieron las entradas del Europeo de Madrid, yo en Guadalupe trabajando,  un lugar con comunicaciones limitadas, sin internet  sólo quedaba el teléfono como opción.  El resultado final fue más de una hora comunicando, quien lo intentaba por la red tampoco hallaba mejor suerte, cuando se pudo contactar sorpresivamente ya no había entradas para la fase final.  Tiempo faltó para que el presidente de la FEB, José Luis Sáez (El Líder para los amigos) saltará a la palestra tildando de exitazo el agotamiento de entradas en una menos de una hora, pero... el agotamiento de cuántas entradas, nadie lo dijo. Con ese frustrado intento de presenciar el eurobasket nos aprestábamos, apoltronados en un sillón y con los nervios en la mano, a verlo por la televisión.

Recuerdo: imagen dantesca

Anillo inferior del palacio de los deportes lleno de malditos palcos VIPs plagado de gente vario pinta de la farándula y pijos millonetis  encamisados varios que posiblemente serían los primeros partidos de baloncesto que veían, resultado: un ambiente lamentable y la gente de verdad en las alturas y los fondos.

Esto es a colación de la organización Lituana vs la española, pese a que en los partidos donde no jugaban los locales ha habido bastante espacio libre (creo que es algo que pasará siempre) podemos estar agradecidos de que no hayan llegado a la final los lituanos.

Observemos en imágenes:

Final del Eurobasket 2007. España- Rusia

Partido de cuartos de final 2011. Macedonia-Lituania

Aunque la calidad de imagen no es la misma hay una cosa clara. Público lituano apelotonado  desde primera línea y equipo visitante acorralado. En España a pie de pista palcos VIPS muy, MUY espaciosos, innecesariamente espaciosos con mucha gente, demasiada sentada  (¡SON LOS ÚLTIMOS SEGUNDOS DEL PARTIDO Y TE ESTÁS JUGANDO LA VIDA!)  quien lo recuerde sabrá que el ambiente era frío. Mientras, los que quisimos ir y hubiéramos estado gritando como si no hubiera un mañana y aquello fuera una cuestión de vida o muerte lo teníamos que ver a través de una pantalla.

El deporte pertenece a quien lo hace grande. Gran cagada, una más, de la federación española de baloncesto y por supuesto, no reconocida.


Dicho todo este tocho-rollo para que me desahogue como siempre, estoy enormemente orgullosa de disfrutar de la mejor generación que ha dado y dará el baloncesto español, pase lo que pase esta tarde. Y sobre todo, de está final me alegro más si cabe por los tres picoletos que la presenciarán como valientes ¡Enhorabuena, está final también es vuestra!




sábado, 20 de agosto de 2011

Dimes y diretes.

Esta entrada  va en honor a Diegazo, también lo recordarán de  exitazos como éste. Bien, hechas las presentaciones pertinentes, acometidas las citas oportunas me dispongo a desgranar  un debate que sostuvismos (¿este verbo está bien conjugado así? que raro suena, en el colegio me decían que cuando dudábamos  de algo era mejor buscar alternativas así  que...) surgió recientemente (uno sabe cuando empieza a escribir pero no cuando acaba así que las referencias temporales siempre son mejor indefinidas). 

Os voy a contextualizar un poco la situación. Diego y yo mantenemos alegres conversaciones (escritas porque me tiene miedo) acerca de las disyuntivas que suscitan y generan nuestras intrínsecas personalidades. Eso, traducido   para la gente de a pie  que vive al margen de tertulias trascendentales para la humanidad, quiere decir que yo  le  instigo por  acostumbrar a tener una visión reduccionista del mundo que le rodea (¿Qué tal JMJ bien, no?) y el me atosiga con preguntas  acerca de  mi escurridiza forma de relacionarme con el mundo y las personas que me rodean. Tal es la cosa, que le tuve que dar un informe por menorizado de técnicas para evadir  un saludo incómodo en plena travesía del viandante (Vamos, que soy la única que de vez en cuando se hace la despistada por la calle, no cuela).

En este toma y daca que gastamos ambos somos conscientes  de que tenemos la oportunidad  de ampliar fronteras e implementar nuestra conducta  gracias a las opiniones bien intencionadas del otro, con ese aporte externo necesario para apreciar lo que nuestra vista no alcanza.    Por este motivo  Diego tiene  el mesiánico compromiso  tácito de mejorar mi sociabilidad, por todos sabidos que no es la mejor.  Así pues llegamos al objeto de debate que nos ha brotado ¿Por qué no doy dos besos para saludar?

Lo desmenuzo para evitar controversia. Yo doy dos besos cuando es una persona que veo con poca frecuencia, cuando me presentan a alguien, cuando alguien tiene la iniciativa, a familiares,  en días de cumpleaños (Ángel se lo está perdiendo),etc. etc. cuando se trata de un ambiente de confianza, cuando hace escasos minutos hemos estado jugando/sudando y nos volvemos a ver pero aseados, etc. suelo hacer mutis por el foro; discreta, sigilosa. Nada más. A eso que yo  no le doy más importancia mi entrenador de socialización me sugiere que tengo que pulir ese aspecto y desmelenarme.  Me lo plantea como un reto y añade que "es más fácil que un abrazo" y "como buena representante del sexo femenino tengo que hacerlo".

Mi punto de vista es el siguiente. Para mi dos besos es un uso social exento de sentimiento y de complicidad en la situaciones anteriormente planteadas, aunque tendría cabida su  práctica me parece fuera de contexto,  o más que eso innecesario, prescindible.  No lo veo más que una costumbre social  y la ausencia de ésta  yo no lo considero como un añadido de mi falta de feeling social, simplemente lo valoro como un rasgo notorio de mi personalidad y por tanto, de mi identidad.  

En respuesta a sus  argumentos tal y como le expresé, no  considero más comprometido  el saludo que el abrazo, de hecho es completamente  inverso. Un abrazo sirve para transmitir un sentimiento, para desnudar un parecer,  ante esas situaciones sí soy más reticente. En el caso de no tratarse de besos como  formalismos  estaríamos en la misma situación que un abrazo. Es una nota aclaratoria para explicar que la dificultad no es directamente proporcional a la cantidad de contacto físico existente. Por último, añadir  una observación de lo más curiosa. Cuando nos salimos de las rutinas y los contextos habituales  el saludo se produce de forma tradicional a la par que natural (Véase en ferias). Y por cierto, esto viene  de ambas partes.

Y que para ser representante de mi género tenga que hacer eso ¿Es desgraciadamente cierto? Por favor, que alguien me arroje un poco de luz.


No sé, ¿Estoy loca? 

No mido lo momentos y la proximidad en besos de cortesía (lo cual no quiere decir que todo el mundo lo entienda así ni estuviera demás), lo mido en gestos, palabras, miradas, detalles, sonrisas, tonos de voz, muecas, en observaciones mudas. Sé que fallo, pero a veces me gustaría sentirme comprendida y correspondida.

Esta es mi reflexión  final y pública, gracias a Diego por su constante lucha con las causas perdidas (mis causas), en acuerdo o desacuerdo siempre me invitan a la reflexión.  Me alegra saber  que la crítica constructiva existe, y es de valientes. No como vosotros, pendejos todos, que escribo a salido tal cual  y nadie dice nada, y como esas muchas ¬¬



Notas aclaratorias:
  • Cualquier contenido real con la conversación original es casuística (Hay que buscarle el jugo como sea)
  • Vulnerar la privacidad de las conversaciones entre amigos está permitido sólo hoy y en este espacio.
  • No me hago responsable de las opiniones aquí vertidas ante cualquier reproche alegaré  enajenación mental transitoria.


viernes, 19 de agosto de 2011

Todo lo demás.

Estoy un poco cansada de escribir y de borrar, de escribir y de borrar  y vuelta a empezar. Nunca tuve  las ideas claras, ni el pensamiento nítido, ni palabras elocuentes. Nunca. Hoy tampoco. 

Una vez leí  en twitter que los mejores tweet son aquellos que nunca ven la luz. No sé si es completamente cierto, pero intuyo que sí.  Son muchas las palabras que nos guardamos, por prudencia, por vergüenza, por miedo, etc.  Mi blog, y seguro que muchos (quiero pensar que no es sólo cosa mía), está lleno de entradas incompletas e incluso entradas con su punto y final que aguardan su minuto de gloria que nunca llegará. ¿Por qué? No sé: ¿El fragor del momento?

Ahí lo dejamos.

"Puedo presumir de poco porque todo lo que toco se rompe"

martes, 2 de agosto de 2011

El resplandor (20-N)

Cuando poco a poco se iba recobrando la normaldiad tras las pasadas elecciones autonómicas me sorprenden con esto.

Llevaba días, semanas, incluso meses preguntándome por qué no desaparecían ya de mi vista todos los carteles publicitarios de los respectivos partidos políticos. Allá por donde miraba sólo veía rostros inexpresivos, forzados y disonantes con el medio;  vigilando canda rincón  por el que transitaba.  Ahora, cuando ya sólo quedaban rescoldos, no por ello menos inquietante, en descampados y  paredes lúgubres  llegará otra vez la polinización para florecer  a borbotenes, sin piedad alguna para los pobres alérgicos a los primeros planos como yo.  

Y es que  no hay nada menos carismático que una foto retrato en primer plano a color y por si fuera poco, en tamaño XXL.  Aunque bajo mi punto de vista no es más que la enésima muestra de lo desactualizada y obsoleta que está la política  que nos venden, además; yo extraígo una idea ligada a este hecho: el egocentrismo.

Eso es lo que nos transmiten, a sí mismos, sus caretos. No nos bañan con sus ideas, sus compromisos, sus perspectivas; ni si quiera  nos hacen partícipes de las ideas del grupo que representan. Sólo son ellos,  el resto poco importa. Nos ahogan con su omnipresencia.

Con lo creativa que es la publicidad y las represntaciones simbólicas no entiendo como la única vía que tienen para darse al público es atraves de sus más que evidentes caras o, en el mejor de los casos, el logo y color de turno.



martes, 26 de julio de 2011

viernes, 15 de julio de 2011

Trastorno hipoactivo de déficit de conciencia (by ZRS)

Porque no todo van a ser obviedades metafilosóficas...

¡Cómo se está poniendo la vida!  Aprendemos a marchas forzadas a caminar con pies de plomo y precavidos porque nunca sabes lo que te espera a la vuelta de la esquina. Es por ello que os dejo un manual ilustrativo muy necesario.


Learn the Science of Zombies
Source: Pimsleur Approach


La explicación "cuerda" la podéis leer en  este blog (Desde el más allá). Es muy gracioso saber cual es el perfil neuropsicológico de los zombies, muy cierto y didáctico. 

A que no sabías que existía una sociedad para estudiar a los zombies, yo tampoco xD. 


lunes, 11 de julio de 2011

When you believe

A menudo entre nosotros y nuestros objetivos sólo se interpone  un obstáculo, la fe. El obstinado ateo creerá que son cuestiones bíblicas que no forman parte del tiempo presente, pero nada más lejos de la realidad. Al margen  de doctrinas  displicentes u odios que exoneran  de cualquier comportamiento  cívico alterna la más importante de todas las creencias: creer en nosotros mismos.

Somos el punto de partida de cualquier acción emprendida y no debemos estar anclados, ni cargar con la losa de la complacencia de  los testigos de vista, ¿a caso tiene sentido?. Aprender a valorarnos a nosotros mismo es asignatura pendiente,  parece irrelevante  pero cuando la vida te sacude, te zarandea... en definitiva, cuando  te hace caminar por esa frágil senda suspendida en el aire meciéndose de lado  a lado  contigo como único posible para salir adelante, para no sucumbir a la desidia y desesperación, será en ese preciso instante cuando te examines  de ti mismo. Sí,  es en ese preciso instante cuando flotarán incesantes miedos que obstruirán tu cordura y sólo aquellos que sepan quiénes son serán capaces de  cruzar la hilera sin derrumbarse. No es tan fiero como lo pintan porque todos sabemos que para levantarse previamente tenemos que haber tropezado y así es, por desgracia, como se aprenden  las más duras  de todas las lecciones. 

Confiar en nosotros mismo, sin cegarnos, nos ayudará a ser más fuertes pero no invencibles lo cual quiere decir que ineludiblemente tendremos que apoyarnos  y dejarnos guiar por algún  lucero  que probablemente lleve brillando mucho tiempo, pero del que nosotros nunca nos habíamos percatado. ¿Uno?, dos, tres... ¿Quién sabe? y si no lo intuyes desconfía de ti y en la noche más azabache  mira a la inmensidad del cielo ¿No lo ves?. 

Con nosotros mismo por delante, pero sin dejar de mirar  con complicidad a nuestro al rededor. Eso no evitará que nos decepcionen, nos traicionen, nos mientan... pero sí contribuirá a entender que todo forma parte de una carrera de fondo llena de obstáculos y que cuando  nos damos de bruces contra uno lo único que tenemos que hacer es reponernos y pensar cómo eludir el siguiente para continuar prudentes y constantes hasta el final, con el orgullo de las heridas de guerra que nos recordarán lo bueno y lo malo del trayecto, lo que hemos aprendido. Asimilar que un golpe no parte de nuestra esencia, pero la daña.

¿No somos lo suficientemente simpáticos?¿No somos lo suficientemente cariñosos?¿No somos lo suficientemente guapos?¿No somos los suficientemente charlatanes?¿No somos lo suficientemente inteligentes? 


No. Somos lo que somos y gracias a ellos no vivimos en una aburrida monotonía en la que todos pensamos y opinamos del mismo modo. Conócete, yérguete orgulloso, y si no eres capaz tienes trabajo por delante, trabajo que empieza en yo, me, mi, conmigo. Sé valiente, yo estoy conmigo, pero también contigo.

Aunque no lo creáis esto parte; bueno, proviene de diversas experiencias, pero emerge fundamentalmente de lo abrumada que me he llegado a sentir de llamarme día sí, día también "gilipollas", expresión que ni hablando uso. ¿En verdad me merezco eso? Un poco de respeto reclamo.

Qué liviano  y casi superficial es relatar esto con los pies fríos y cuando la tempestad quedó lejos. Lo tomaré como notas del cuaderno de abordo para no olvidar.

Buenas noches.



"When you believe, somehow you will. 
You will, when you believe 
They don't always happen when you ask 
and it's easy to give in to your fears. 
But when you're blined by your pain, 
Can't see the way, get throught the rain. 
A  small but still, resilient voice 
Says hope is very near."

sábado, 9 de julio de 2011

Cambio de ciclo

En la mayoría de las ocasiones cuando alguien habla de su jefe lo hace con desprecio o simple y llana indiferencia. Este no es mi caso, bien es cierto que tampoco responde al término jefe, pero aun así hay  mucho que agradecer y poco que reprochar.

Desde que el Plan Integral de atención sociosanitaria al Deterioro cognitivo en Extremadura (PIDEX para los amigos) empezara a caminar han pasado casi  cinco años,  pero previamente a esa puesta en marcha ha habido otro tiempo anterior de lucha y sacrificio para poder gestarlo. Al frente de esa panacea inicial estuvieron dos grandes profesionales, uno respondiendo  por la parte sanitaria y otro por la parte social, pero con una vinculación máxima, formaron un equipo que para mí es lo más parecido al Yin y el Yang que he conocido. A estas dos personas les debo muchas cosas en lo profesional e incluso en lo persona.

Yin
Pablo Duque es un tipo de lo más, más... ¿intrépido? No sé. Alguien, afortunadamente, fuera de lo común. Es polifacético, peculiar, muy expresivo y vehemente. La impresión es superficial pues no me he sentado todo los días a comer con él como comprenderéis, pero desprende carisma y entusiasmo por el oficio. No creo que deje a nadie indiferente. A él le debo  dos cosas importantes; la capacidad de transmitir y contagiar la pasión por las neurociencias y la de ser la demostración palpable  de que apearse de lo políticamente correcto y los cánones estereotipados no sólo es posible, sino que es recomendable. Él "saltó del barco" hace tiempo, pero qué esperaban de un persona que encaja en esta descripción que estuviera 10 años haciendo lo mismo, no ¿verdad?.


Yang
Manuel Cid fue nuestro padre y mentor profesional , nuestro coordinador de la parte social, el que respondía   y nos defendía desde su posición. Al contrario que yin es en apariencia mucho más calmado y  su ritmo de trabajo diferente, pero igualmente atinado. Como buen progenitor  él nos ha visto  gatear, andar, correr, caer y levantar. Siempre ha permanecido en un discreto segundo plano, pero  sin dejarnos al margen. Aunque oficialmente también hace tiempo que abandonó la coordinación para ocuparse  de la dirección del SEPAD (eso que ya nada es) todos sabemos que  él seguía estando ahí, sin embargo;  ahora sí ha llegado el fin. Ese momento, ni bueno, ni malo, en el que los caminos se separan.
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