En la mayoría de las ocasiones cuando alguien habla de su jefe lo hace con desprecio o simple y llana indiferencia. Este no es mi caso, bien es cierto que tampoco responde al término jefe, pero aun así hay mucho que agradecer y poco que reprochar.
Desde que el Plan Integral de atención sociosanitaria al Deterioro cognitivo en Extremadura (PIDEX para los amigos) empezara a caminar han pasado casi cinco años, pero previamente a esa puesta en marcha ha habido otro tiempo anterior de lucha y sacrificio para poder gestarlo. Al frente de esa panacea inicial estuvieron dos grandes profesionales, uno respondiendo por la parte sanitaria y otro por la parte social, pero con una vinculación máxima, formaron un equipo que para mí es lo más parecido al Yin y el Yang que he conocido. A estas dos personas les debo muchas cosas en lo profesional e incluso en lo persona.
Yin
Pablo Duque es un tipo de lo más, más... ¿intrépido? No sé. Alguien, afortunadamente, fuera de lo común. Es polifacético, peculiar, muy expresivo y vehemente. La impresión es superficial pues no me he sentado todo los días a comer con él como comprenderéis, pero desprende carisma y entusiasmo por el oficio. No creo que deje a nadie indiferente. A él le debo dos cosas importantes; la capacidad de transmitir y contagiar la pasión por las neurociencias y la de ser la demostración palpable de que apearse de lo políticamente correcto y los cánones estereotipados no sólo es posible, sino que es recomendable. Él "saltó del barco" hace tiempo, pero qué esperaban de un persona que encaja en esta descripción que estuviera 10 años haciendo lo mismo, no ¿verdad?.
Yang
Manuel Cid fue nuestro padre y mentor profesional , nuestro coordinador de la parte social, el que respondía y nos defendía desde su posición. Al contrario que yin es en apariencia mucho más calmado y su ritmo de trabajo diferente, pero igualmente atinado. Como buen progenitor él nos ha visto gatear, andar, correr, caer y levantar. Siempre ha permanecido en un discreto segundo plano, pero sin dejarnos al margen. Aunque oficialmente también hace tiempo que abandonó la coordinación para ocuparse de la dirección del SEPAD (eso que ya nada es) todos sabemos que él seguía estando ahí, sin embargo; ahora sí ha llegado el fin. Ese momento, ni bueno, ni malo, en el que los caminos se separan.
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Yang
Manuel Cid fue nuestro padre y mentor profesional , nuestro coordinador de la parte social, el que respondía y nos defendía desde su posición. Al contrario que yin es en apariencia mucho más calmado y su ritmo de trabajo diferente, pero igualmente atinado. Como buen progenitor él nos ha visto gatear, andar, correr, caer y levantar. Siempre ha permanecido en un discreto segundo plano, pero sin dejarnos al margen. Aunque oficialmente también hace tiempo que abandonó la coordinación para ocuparse de la dirección del SEPAD (eso que ya nada es) todos sabemos que él seguía estando ahí, sin embargo; ahora sí ha llegado el fin. Ese momento, ni bueno, ni malo, en el que los caminos se separan.
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