domingo, 6 de marzo de 2011

Nuestros sentidos nos engañan (I)

Ya deberíamos tener más que claro que nuestros sentidos nos engañan, pero por si todavía hay algún incrédul@ aquí va una nueva entrega documental. A pesar de ello seguro que seguiremos porfíando una y otra vez en ellos.

En este caso se trata de un reportaje muy molonoguero sobre el sentido del oído en el programa tres14, sólo necesito algo menos de 30 minutos de vuestro tiempo. Venga, que merece la pena.

Bueno, mientras averiguo si se puede enlazar de una manera más decente os crearé otra ilusión ópitca xD.


¿Me habéis hecho caso?¿Qué os parece?



jueves, 3 de marzo de 2011

Dicen, el mejor amigo del hombre...

Jamás pensé que  mi conflictiva relación con los animales (perros en este caso) fuera a condicionar en tanta cantidad mi vida. Mi olfato extrasensorial, propio de cualquier sabueso, y mi temor hacia el 90% de ellos no ha facilitado las cosas.  Sólo pedí que se respetara mi forma de ser y si lo he conseguido, ha sido pagando un precio muy alto.  Lejos de lo que se pueda pensar, o de la imagen que puedo representar, no soy una bestia inmunda sin sentimientos, ni corazón. Simplemente forma parte de mí. Desde siempre he sido acción-reacción-inversión, si soy seria y me pides que sonría lo más probable que pase es que  me vuelva aún más, para mayor desgracia soy implícita  y ante las manifestaciones explícitas respondo cual imán repeliendo a su polo par. Trabajamos en ello, pero necesito un poco de tolerancia, una mano amiga.

Hay quien piensa, por ejemplo,  que yo de mayor (entiéndase por mayor ese glorioso momento en que uno tiene su hipoteca, digo su casa, y toma sus decisiones) no tendría un perro. Aunque la lógica es aplastante, la realidad es muy dispar; es tan sencillo como que si me apetece lo tendré y si no, pues no. No hay más. 

Tras estas  palabras, erráticas una vez más, sólo añadir que todos sentimos la trágica pérdida de Jacobo Niebla de todos los Santos, ese perro tan vago que sólo se comía las galletas que le ponías en la pezuña porque levantarlas del suelo era un sobre esfuerzo, que compartió protagonismo en las felicitaciones navideñas, que era capaz de machar la cascara de una almendra con los dientes y sentirse ofendido porque le tiraras un poquito de agua.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Tipos de árbitros.

Me sumo  a la iniciativa popular de perpetuar el ya famoso post de Lucio Angulo retirado por la federación española de baloncesto  acerca de los árbitros ante las presuntas protestas de éstos. En los tiempos que corren, cuando quieres borrar algo y hacer como si nada hubiera pasado resulta que  hay cientos de personas que ya lo han visto (#turismobisbal dixit)


“A riesgo de ganarme la enemistad de otro gremio… ¡ah, demasiado tarde! Ya me odian. Bueno, voy a aventurarme a hacer una serie de apartados en cuanto a los tipos de árbitros que creo que existen. Decir de antemano que los considero un gremio sacrificado y que vienen a ser como un gimnasio en enero: llenos de buena voluntad”
- Árbitro “Tiger” Woods: tiene una apariencia monacal; “jode” que no veas y al final, cuando la cosa se le va de las manos, puede incluso llegar a arrepentirse y decirte un tierno: “quizás me haya confundido”
- Árbitro Río de Janeiro: él pita y pita y pita… que te da la sensación de estar en el Carnaval de Río de Janeiro. En ocasiones me han dado ganas de empezar una conga. Siempre he sido respetuoso y me he controlado, que conste
- Árbitro Falete: este árbitro “suele dar el cante”. No sabes exactamente de qué palo va y, en cuanto ve una cámara, se pone nervioso
- Árbitro camarera guapa: es el típico al que tú hablas y hace como que no existes. Entonces te entra el síndrome del “hombre invisible”: te dan ganas de acercarte a un compañero y preguntarle: “¿Tú si me ves verdad?”. Generalmente tú te ofuscas más ante su impasibilidad. Es tal su parecido con el gremio de las camareras que piensas que en cualquier momento va a saltar y decirte: “¡Y déjame que tengo novio!”.
- Árbitro policía de tráfico: tú ves situaciones de conflicto, faltas, cosas a penalizar, crispación creciente y, con tu inercia por seguir las normas, las reglas establecidas, miras implorante al árbitro en cuestión y él grita: “¡siga, siga!”. Entonces tú… aceleras.
- Árbitro Jenna Jameson: luce bien, cuenta con muy buena presencia, pero a la hora de la verdad… se traga el pito.
- Árbitro matamoros: vienen cabreados de serie. El nivel de su voz supera los decibelios habituales en un after a las 10 de la mañana. Puede incluso hablar tres octavas por encima de cualquier voz.
- Árbitro maternal: es el árbitro que está muy pendiente de ti y te repite una y otra vez: “métete la camiseta por dentro”. Te lo suelen decir en un tono delicado. Mi record en un partido está en ocho (es que soy enjuto y como me muevo mucho se me sale… la camisa). No me sorprendería que siguiendo esta línea fueran más allá y nos dijeran cosas como: “y no arrastres los pies”. Y, al sentarnos al banquillo, se acercaran tiernos y nos aconsejasen: “Abrígate, que te vas a enfriar"

Después de esto podía dedicar unas líneas a  lo penoso-patético-lamentable que me parece la repercusión de  una simple entrada de un blog que siempre ha tenido como seña de identidad la ironía, sátira... llamadlo como queráis, y del cual se sirve la federación. Pero en fin, no merece la pena, ellos mismos han conseguido magnificar y dar importancia a lo que el resto habíamos obviado. Siguen dando argumentos para que pensemos que están pendientes de cosas, en realidad, intrascendentes.

Sin embargo, al hilo de tan surrealista situación si que hay una cosa  que he de reconocer. Y es cuan difícil es asumir la "crítica", no sólo  para este gremio, vamos a ser sinceros. En primera persona he de decir que soy asidua a la crítica fácil, aunque también creo ser autocrítica, lo cual  no implica necesariamente que  ésta sea acertada. No obstante, suelo encajar poco bien (bonito eufemismo) las críticas externas. Es evidente que depende de quién, cuándo, cómo, por qué, de que manera... pero mi obsoleto sentido del humor a veces zancadillea la percepción de la realidad y los medios para hacerle frente. Quizás no tenga que ver con el hecho de renegar de ello, sino con la frustración de conocer los "defectos", el refranero español es sabio y "las verdades ofenden". En cualquier caso, la conclusión es absurda  porque una crítica constructiva ha de servir para auparnos y ser conscientes de aquello que puede ser mejorable o no, eso ya dependerá de nosotros. La vida con sentido el humor  y menos aprensividad es mucho más bonita, no sé por qué a algunos nos cuesta tanto llevarlo a la práctica diaria.


Critiquemos con respeto, respetemos la crítica.

lunes, 14 de febrero de 2011

Lo mejor de la Copa

Este finde fui a ver un partido de mi hermana, no me prodigo mucho en ello porque juegan a horas intempestivas (sí, un sábado por la mañana antes de las 12 no son horas para mí xD) y hay que ver lo que son las categorías inferiores. Es un lugar donde los padres se convierten en auténticos hoolignas, en algunos casos hay que dar gracias y en otros echarse las manos a la cabeza, (lo que semos y lo que nos convertemos) había más ambiente que en cualquier partido en el multiusos, cierto es. En fin, que se ven un montón de cosas extrañas cuanto menos. 

Este finde también he visto parte de la Copa, una copa que ni fu ni fa. Y juntado lo uno con lo otro he llegado a la conclusión de que cuan necesario sería que los entrenadores de categorías inferiores, padres, mortales y demás seres vivos que pululan por el baloncesto vieran y oyeran las palabras de Porfi Fisac (Entrenador pseudo-extremeño del Blancos de Rueda Valladolid) en este tiempo muerto(min 1.12) Sin duda alguna, para mí ha sido lo mejor de la Copa.


Cito textualmente:
"Si yo me hago responsable de estos cinco minutos finales, al menos; que disfrutéis de este trabajo. No me importan lo fallos de nadie, no me importan lo errores de nadie. Me importa,  por mí, que os haga disfrutar estos cinco minutos." 

domingo, 13 de febrero de 2011

El amor es lo que tiene.

De todos los días del año, y mira que hay 365/6 para elegir, mañana es el más patético de todos (Ahí voy yo a hacer amigos). Sí, lo habéis acertado, es San Valentín. Cabe la posibilidad de que el telediario, la radio, los anuncios, los panfletos publicitarios, lo supermercados, los escaparates, etc. os hayan servido de ligera ayuda para atinar.  Es ese grandioso día donde los mortales con pareja se han de regalar cosas para demostrar sus sentimientos y los mortales sin pareja se tienen que sentir desdichados.

Más allá de que se celebre o se deje de celebrar, a lo que no le veo especial problema,  me entristece ver como se desprecia inconscientemente a un sentimiento  cuya carga emocional no conoce límites y su presencia o ausencia determina tantas y tantas cosas. 

Entre dos personas que han compartido y/o comparten sus vidas estoy convencida de que hay algún vínculo más especial que entrar a unos "chinos" y comprar un peluche de tres euros que ponga "I love you" (joer,  que hasta hacen los peluches feos, que ya es difícil), quizás sea incluso más absurdo y más barato, pero será más personal. Reducir el amor a corazones rojos, flores rojas y objetos con forma de corazón no es algo  que yo acabe de comprender.

Por eso, en honor del amor, el verdadero amor; en honor al desamor, el auténtico desamor y porque necesitaba una excusa para poner esta canción (sí, de entre las miles de canciones que también se sirven de él), hoy día 13 de Febrero San Benigno según el santoral católico donde no se celebra nada en especial que yo sepa quería compartirla en mi pequeño rincón, últimamente reconvertido a trinchera emocional. 

Ya  lo dijo una mujer sabía e inteligente "el amor es lo que tiene"
Bueeeeno, sí, el acento argentino también  es lo que tiene.


P.D.: Ojalá algún día sepamos interpretar tan bien las miradas como las palabras.

jueves, 3 de febrero de 2011

Propósito de enmienda.


aunque el mar vuelve nunca es el mismo mar
la tierra nos devuelve otro sol cuando gira
y todo tiende a huir y vuelve a empezar
y cambia de impresión cada vez que respira



y nadie sabe si esta vez es la vez
y todo lo que un día ocurrió se termina
y casi siempre todos quieren correr
pero hay que estar atento porque el mar se vacía


la lluvia nunca vuelve hacia arriba
y si estuviste ahora luego no estás
y nunca más te vi y no fui nada en tu vida



y si no dudas todo puede pasa
Y si no pasa siempre sana la herida
[...]


The weight of this is... just too much

Quizás esta sea la definitiva o quizás no. Así, pendida de mi propia dicotomía se esconden las palabras.  A riesgo de mostrar mis debilidades y sentirme aún más vulnerable  surge una tediosa sensación de grito. En un pequeño rincón como único vínculo con la vida real,  donde todo tiene matices, los factores indeterminados se multiplican. Después de alborotar mis pensamientos minuto tras minuto,   después de azotar  mis sentimientos minuto tras  minuto… hemos tomado una decisión. Hemos prometido no sumergirnos en el bucle sin fin (sí lo hay, lo sé)  por el que naufragamos  naufragábamos a costa  viejos fantasmas conocidos que cual pirata asaltaron sin previo aviso.  Sí, así es; son malos tiempos para la lírica. Apresada por las cuerdas imaginarias que yo misma me até,  disfrazada del vacío sonoro, amarrada a las sonrisas non natas abortadas por cada reiterativa absurda errata tratamos de recobrar el sentido  del dialogo interno castigado con algún mal (deber ser un síndrome de broca porque no le entiendo nada de lo que  me dice.) Difícil realidad aquella de asumir lo que es quiero y lo que es puedo, difícil sugestión que baña cada intento. Mientras, empiezo a escuchar mi razón, tan cuerda  y aburrida como siempre,  pero la emoción aún no le da tregua, para ella no hay sentido común ni razones que valgan.  Entre tanto delirio mi autoestima  zozobra a la espera de un flotador. ¡QUÉ ABSURDA! Si ella supiera que con agitar los brazos  se mantendría a flote por sí misma, a expensas del mundo…

viernes, 28 de enero de 2011

El curioso caso de las instalaciones deportivas en Cáceres

Hace unos días publicaba el periódico Extremadura una gran noticia para toda la ciudadanía cacereña, se trata del fin de la construcción de un nuevo pabellón polideportivo en nuestra ciudad, concretamente en la barriada de Aldea Moret. Digo sin ironía que es una gran noticia pues es evidente que nos hacen falta superficies acondicionadas para la práctica deportiva. Este ha sido un paso más. 

Cuando me detuve a leer la noticia no puede evitar que ciertas palabras resonaran una y otra vez en mi cabeza y que, en consecuencia, haya cosas que mi ingenua e inmadura persona no alcanza a comprender. El aspecto que más me inquietó es que se han traído “grandes vigas de manera laminadas de entre 30 y 38 metros, fabricadas expresamente en el País Vasco y desplazadas en transporte especial”. Y yo, ignorante de mí, me pregunto; realmente era necesario un diseño tan “vanguardista” (suponiendo que lo sea) en lugar de algo más convencional (accesible) que pudiera habernos ofrecido nuestra tierra y así de paso, inyectar algo de montante a alguna necesitada empresa extremeña. ¿Esta es la forma de “vender” nuestra tierra? ¿Este es el ejemplo con el que predicamos? En fin, no voy a negar que acciones de este tipo me decepcionan ávidamente y hacen que por momentos pierda la fe en mi querida tierra.


Baloncesto entre cubos

Al margen del diseño y materiales escogidos para su construcción, asunto en el que no me puedo extender porque lo haría desde el desconocimiento, hay otro punto a tener en cuenta. Resulta que nos preocupamos (los estamentos políticos lo hacen) con buen criterio, en dotar de infraestructuras de calidad a una ciudad para el “uso popular” y para ello se construyen, como es el caso, pabellones. Ahora yo vuelvo a mi tanda de preguntas ignorantes ¿Y quién se preocupa de su mantenimiento? Bien, elegimos traernos costosos materiales desde fuera de nuestra comunidad, perfecto, pero de qué sirve si en un breve espacio de tiempo van a ser relegados al olvido, o a caso esta vez va a ser diferente. Se preguntarán, con todo el derecho, en qué me baso para augurar este aciago futuro al pabellón por estrenar. Pues experiencia, que una a esta edad ya se puede permitir decir eso. Referentes: 

  • Pabellón V Centenario (Universidad de Extremadura) con tremendas goteras desde hace años que poco a poco han ido pudriendo el parqué, un lujo con el que cuenta, pero que se echará a perder totalmente no tardando mucho. ¿No sería más fácil arreglarlo? De hecho, haberlo hecho hace años. 


  •  Pabellón “Serrano Macayo” (Municipal) se le ha lavado la cara hace poco y nadie ha arreglado las goteras de la pista inferior, ni han acondicionado los “vestuarios” obsoletos e insalubres. 


  • Pabellón Multiusos Ciudad de Cáceres (Junta de Extremadura) instalación deportiva más esplendorosa que hay en Extremadura. Una gran inversión con más de 11 años de vida, el mismo tiempo que tienen las goteras sin reparar. Única instalación deportiva acondicionada térmicamente en cuya dotación a buen seguro se invirtió una gran cantidad de dinero, pero que no sirve para nada porque no se usa y hay que estar sentados con un frío indecente mientras ves un partido. Bien, acepto que la calefacción puede llegar a considerarse un lujo prescindible, pero ¡¿las goteras?!

Los motivos para que estos equipamientos deportivos se deterioren sin remedio son variadas, pero de nada servirá que se construyan nuevas si al poco van a entrar en la misma dinámica. Lo dice alguien cansada de tener que lidiar y compartir pista, con cubos, charcos y mopas.




Infraestructuras sí, pero para quién. 

Este es el último punto de mis alegaciones sobre el mal uso y funcionamiento de las instalaciones. El más incomprensible. 

Resulta que yo, Cristina Mendoza, ciudadana de la ciudad de Cáceres no tengo el derecho a hacer uso de ninguna instalación pública que hay en la ciudad para practicar, por ejemplo, baloncesto. ¿Por qué? Porque no estoy federada con ningún equipo y soy un usuario particular, situación que me priva de algo tan sencillo. La única opción que hay reside en el pabellón Universitario, que a la vista de las circunstancia presenta una considerable saturación. 

Queriendo ser razonable, entiendo que se prime las competiciones de las distintas federaciones y escuelas municipales por encima del uso privado, pero no entiendo que desde antes de mayo, cuando empiezan a terminar las diversas ligas, y durante TODO EL VERANO se rescinda el uso de los pabellones y presenten un estado desértico. Mientras tanto, el resto de hipotéticos usuarios andamos mendigando en busca de un anhelando cobijo para poder llevar a cabo la “promovida” práctica deportiva. Si tenemos una “Consejería de jóvenes y deporte” para respaldar y hacer accesible a todas las esferas el ejercicio físico no entiendo a qué se debe esta concepción de pabellones como bienes inaccesibles. Y ojo, que no pido un uso indiscriminado y gratuito, sino unas tasas públicas para su disfrute y sufragar los distintos gastos que se originen. 

La situación actual no tiene el más mínimo sentido. El clima de Extremadura no invita precisamente a salir a la calle ni en verano, ni en invierno y ni decir tiene, que ni una sola de las escasas instalaciones exteriores cuenta con aseos. 


Hagamos una crítica constructiva, aprendamos y mejoremos, por favor.

sábado, 22 de enero de 2011

Keep calm



Si esta es la "música" que voy a escuchar a partir de ahora es que estoy peor de lo que yo imaginaba. En fin, la involución sigue su camino.


miércoles, 19 de enero de 2011

A propósito de...




"No todo es blanco o negro: es gris. Todo depende del matiz, busca y aprende a distinguir."